En el año 2003 -y como parte de nuestro último año en los Scouts- emprendimos con un grupo de amigos una de las aventuras más tocantes de nuestra vida. Una semana. 4 amigos. Muchas historias. Y un sólo camino.

Monday, May 01, 2006

X. Volvé a tu casa cuando quieras...

Como éste era un día en el que, prácticamente no teníamos horarios, nos pudimos despertar bastante tarde. Dormimos mucho, y recuperamos las horas de sueño que habíamos dejado por el camino. Desayunamos muy bien, y después desarmamos el campamento. Aprovechamos que hacía un excelente día de sol para secar todo lo que tenímos más o menos húmedo, y rearmamos las mochilas desde cero. A medida que se acercaba el mediodía, el parque donde habíamos elegido poner la carpa, se entró a llenar de gente. Entre ellos, una pareja de canadienses que se quedaron conversando algún tiempo con nosotros. Les contamos de nuestra pequeña aventura, de quienes éramos, y de porqué lo hacíamos.

Almorzamos, y después de dar una vuelta por el pueblo (sobre todo para agradecer las gestiones en la comisaría y en los almacenes), entendimos que lo mejor era emprender la vuelta a Montevideo. Villa Serrana tiene dos salidas a la carretera (que si mal no recuerdo, es la 11), y en una de ellas se encontraba la parada del ómnibus. Teníamos el dinero más o menos justo para los pasajes, que ya venía calculado desde nuestra salida. Así que caminamos algunos kilómetros hasta la parada, dejamos las mochilas, y nos dedicamos a esperar al ómnibus. Cuando habíamos parado en Minas, habíamos consultado los horarios del bus, así que llegamos con un tiempo de antelación, pero sabiendo que, en algún momento, debía de pasar.

Lo cierto es que en esa carretera no pasaba nada. Ni el tiempo! Nos tiramos un rato al sol. Cuando el calor ya se estaba poniendo insoportable, decidimos tirarnos a la sombrita, a jugar unos partidos de truco. ¿Habíamos perdido el ómnibus? Habíamos llegado mucho rato antes a la parada, así que no podía ser. Nos entramos a preocupar, y decidimos hacer dedo a cualquier camión que pasara para que, por lo menos, nos acercara a Minas. Sin embargo nada. Nos íbamos turnando en hacer dedo, pero no teníamos suerte. Hasta que a lo lejos, vimos la silueta del ómnibus. Era el turno de Seba de "hacer dedo", así que mientras que nos íbamos calzando las mochilas le dijimos que parara al ómnibus. Empezamos a contar el dinero, con las mochilas puestas, listos a subir; cuando Seba en vez de parar al ómnibus, le hizo "dedo". Obviamente el bus no paró, dado que no lleva personas que no paguen.

Los tres nos quedamos mirando a Seba, preguntándole porque, en vez de parar el ómnibus le había hecho dedo, y él decía que lo había parado. Mmm... Todas nuestras esperanzas se empezaban a complicar. No teníamos más dinero que para los pasajes, más comida, ni más días para destinarle a la aventura. Debíamos regresar hoy u hoy a Montevideo. Pero tampoco teníamos muchas opciones. Nos quedamos entonces terminando el partido de truco, para ver si pasaba otro ómnibus. Al rato, de la entrada a Villa Serrana salió un bus totalmente destartalado, que llevaba un cartel del INAME (Instituto Nacional del Menor). Andrés nos preguntó si le hacía dedo...hacé lo que quieras! Le hizo dedo, pero el bus siguió algunos metros sin dar respuesta. Sin embargo, paró como a cien metros de nosotros y empezó a tocar bocina. Nos calzamos las mochilas como podíamos y corrimos hasta ahí. Nos dijeron que ellos iban hasta Piriapolis, y que nos podían llevarnos hasta ahí. Genial! Nos subimos al ómnibus, tiramos las mochilas en el fondo, y nos sentamos en los asientos libres. Conversamos algo con las ñiñas que viajaban, y con las maestras, y después nos dedicamos a escuchar el partido: jugaba Uruguay-Chile por las eliminatorias.

Llegamos a Piriapolis, nos despedimos, y caminamos hasta la terminal de Ómnibus. Ahí compramos los pasajes hacia Montevideo, y compramos algunas porquerías para comer. Nos subimos al ómnibus, y yo caí rendido. La mayor parte del viaje la hice durmiendo, mientras que Seba, Andrés y Flo jugaban al truco de a tres (algo que aprendimos dado que no siempre estábamos todos). Nos bajamos llegando al Shopping de Portones, y empezamos la repartija de las personas. Acompañamos a Flo hasta su casa, después a Seba hasta su casa. Despuçes llame a mis padres para que me vinieran a buscar a lo de Andrés. Y ahí fue terminando toda nuestra aventura.

Sé que todos llegamos, y después de un baño reparador, todos marchamos a la cama. Estábamos muy cansados. Días de caminata, de dormir poco, de comer solamente lo justo, y de ver que los kilómetros no avanzaban más. Todos llegamos con varios kilos menos. Pero más amigos que nunca, habiendo vivido una de las mejores aventuras de nuestras vidas. Quedan, por supuesto, el resto de las etapas por completar del Camino al Interior, que por cuestiones de trabajo no hemos podido coordinar. Pero seguro que vendrán. Porque no solo es un viaje entre amigos, es una convivencia, es un camino recorriendo nuestro país, para conocerlo. Para conocernos.

Siempre Listo Para Servir

"Gaviota Laboriosa"

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Bonjour, caminoalinterior.blogspot.com!
[url=http://cialispite.pun.pl/ ]Achat cialis online[/url] [url=http://viagravalo.pun.pl/ ]Acheter viagra en ligne[/url] [url=http://cialisanta.pun.pl/ ]Acheter du cialis online[/url] [url=http://viagrapeck.pun.pl/ ]Acheter viagra [/url] [url=http://cialisycin.pun.pl/ ]Achat cialis en ligne[/url] [url=http://viagrappro.pun.pl/ ]Acheter viagra en ligne[/url]

8:35 AM

 

Post a Comment

<< Home