En el año 2003 -y como parte de nuestro último año en los Scouts- emprendimos con un grupo de amigos una de las aventuras más tocantes de nuestra vida. Una semana. 4 amigos. Muchas historias. Y un sólo camino.

Thursday, April 27, 2006

VII. Entrando a Minas

Había parado de llover ya cuando entrabamos caminando a la ciudad de Minas. Habíamos quedado en juntarnos con nuestro educador, Gabriel Budño, en la plaza de Minas. Llegamos, y literalmente tiramos las mochilas en el piso, y ahí organizamos nuestra expedición para el desayuno: encontrar una panadería y comprar algo para comer. Andrés y yo fuimos los favorecidos.

Cuando llegamos con los bizcochitos (bueno...eran un poco más que unos cuantos bizcochitos) nos encontramos que Gabriel ya había llegado, y había traído consigo algunos alfajores de regalo. Nos sacamos un par de fotos en la plaza, le contamos como había sido la caminata hasta ahí, y comenzamos a organizar nuestro día.

En realidad era un dia bastante simple. Solamente teníamos que cubrir el camino hacia el Cerro de Berdún (*) y luego volver a Minas. Había salido el Sol y la verdad es que empezaba a hacer calor, aunque había algunas nubes en el cielo. Nos sentamos en la terminal de ómnibus donde Gabriel repartió algunas lecturas para el camino. Éste era el día en dónde cada uno de nosotros caminaría solo. Durante el recorrido teníamos, como reflexión aquel poema de Antonio Machado "Caminante no hay camino", que supo inmortalizar luego Serrat.

Nos encontramos todos en la cima del cerro, donde reflexionamos un poco ya en grupo sobre la canción y otras lecturas que Gabriel nos había dado antes de partir. Nos sacamos un par de fotos y volvimos al camino, aunque ahora todos juntos. Pasamos por la cantera que hay enfrente al cerro, que justo en ese momento iba a ser dinamitada (proceso que pasa varias veces al día) por lo que en realidad, tuvimos que cambiar nuestro camino para volver a Minas.

Y ahí comenzó la hecatombe. Las mochilas las habíamos dejado en la Comisaría de Minas (que, como no podía ser de otra forma, estaba cruzando la Plaza), así que cuando volvimos de la caminata, salimos a buscarlas para ponerlas todas en el auto. Ahí Gabriel se dió cuenta que había sido multado por estacionar fuera de horario (**), pero bueno...pese a eso se pagó la merienda. Y comenzó la lluvia. Y nuestra peregrinación en búsqueda de un lugar donde dormir. No podíamos volver a acampar porque primero eramos uno más, segundo el lugar no tenía una entrada para el auto de Gabriel, y tercero el lugar ya estaba lo suficientemente embarrado como para ir a armar la carpa.

Fuimos primero a la Iglesia de Minas. Nos identificamos como Scouts que somos (por supuesto, íbamos de uniforme). Pero se ve que la generocidad del Señor fue suficiente, porque nos dijeron que no. Aunque nos avisaron que, a 20 km de Minas se encontraba el Camping de Arequita (cosa que ya conocíamos y bastante) y que seguramente podíamos acampar ahí. No íbamos a caminar 20 km bajo la lluvia de nuevo. Fuímos entonces a una sede del Frente Amplio que encontramos al pasar, y sinceramente no nos recibieron nada bien. Escuela. Liceo. Hospital. Nada. Todos nos decían que no. Por último fuimos a la Comisaría, que nos derivaron en un Club Policial. Ellos no tenían lugar, pero nos sirvieron de contacto con el responsable de un Grupo Scout. Entrada ya la noche, y con bastante lluvia, terminamos durmiendo en el local de este grupo, que era un vagón de tren ubicado en el Zoológico de Minas. Hay que decir que la solidaridad de Andrés, el Responsable del Grupo, fue magistral.

Dormir en un zoológico no es algo que pase todos los días. Y si ya resultaba medio raro, superó todas nuestras espectativas cuando el cuidador del zoo nos avisó que dos por tres, en la noche, él tiraba algunos disparos al aire con su arma, para asustar a los posibles ladrones. Los días anteriores se habían robado unos animales.

Cuando pensamos que más o menos todo estaba resuelto, y que habíamos solucionado el tema de la vivienda, nos empezamos a preocupar por el tema de la comida. Andrés (el nuestro) era el que llevaba parte de la garrafa. Y en un error garrafal, había perdido la partecita de metal que va ubicada en la cocinilla, que básicamente tiene como función distribuir el gas. Sin eso, no podíamos usar la garrafa, lo que a grandes rasgos quería decir que no podíamos cenar. Y había mucha hambre en el equipo. Habíamos caminado todo el día, y no habíamos comido nada más que unos bizcochos. Sebastián empezó a perder un poco la cordura, e intentó armar de varias garrafas que encontramos en el vagón, una que sirviera. Pero no hubo caso: le dijimos que preferíamos pasar un poco de hambre antes que explotar. Gabriel, en un acto de lucidez, marchó con su auto a comprar algo de comida. Penoso el resultado de su misión: volvió al rato con galletitas y cerveza. Y bueno, no había muchas opciones. Comimos y dormimos. De verdad lo necesitábamos.







* - Por más que el 99.9% de la gente piensa que es Verdún (inclusive la cartelería del lugar lo nombra de esta manera), el verdadero nombre del cerro es Berdun (hay algunos que piensan que hasta termina con "m" en vez de con "n"). Berdun era el apellido de una familia muy importante de Minas, y el Estado le cedió las tierras del cerro por determinados servicios que había prestado. De hecho, el nombre correcto sería Cerro de Berdun y no del Berdun. Verdún, es el territorio donde se libró una violenta batalla que dejó un número importante de muertos durante la Primera Guerra Mundial. Poco tiene que ver con nuestro cerro.

** - Gabriel fue multado por estacionar fuera del Horario de Invierno. Según los carteles indicadores, existe en Minas un Horario de Verano y un Horario de Invierno. ¿Cuál es ese horario? y ¿cuándo termina uno y comienza el otro? es un misterio. Pero bueno...la ley es la ley.

2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Todas las anecdotas super interesantes, pero esta particularmente me hizo acordar aquel día lluvioso que la verdad ya no recuerdo como me contactaron pero lo hizieron, como buenos scout!!! la verdad que las experiencias que vivieron estan impresionantes, y como las cuentan está mucho mejor, lástima que en Minas no toda la gente sea solidaria, yo soy asi de alma, y si tengo que ayudar a un hermano scout lo hago con ojos cerrados, un apretón de zurda y los espero en Minas cuando gusten.
Andrés Gallo
Responsable de Grupo
"Exploradores de las Sierras"

11:47 AM

 
Anonymous Anonymous said...

Andrés,

no sé si toda la gente de Minas no es solidaria, pero la verdad es que todavía quedamos en deuda contigo porque gracias a tu generosidad es que pudimos dormir secos, y continuar nuestra Caminata.

Seguramente nos tengas por Minas en alguna otra oportunidad; y de la misma forma te esperamos por acá.

Siempre Listo Para Servir

8:25 AM

 

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