En el año 2003 -y como parte de nuestro último año en los Scouts- emprendimos con un grupo de amigos una de las aventuras más tocantes de nuestra vida. Una semana. 4 amigos. Muchas historias. Y un sólo camino.

Wednesday, April 12, 2006

II. Todo está pronto...

Las semanas antes de nuestra partida nos abocamos directamente en logística de la empresa. Decidímos hacer más o menos el camino que Páez Vilaró había marcado, pero obviando en su mayor parte las carreteras principales. De esta forma a) corríamos menos pelígro de cualquier tipo de accidente, y b) conoceríamos un poco más a fondo el Uruguay del Interior. Para ello compramos unos mapas a escala adecuada en el Ejército Nacional. Esos mapas los fotocopiamos, y les pegamos papel contact por ambos lados, de forma de hacerlos impermeables. Y luego marcamos nuestro recorrido, sobre todo marcando cuales serían los lugares estratégicos para parar.

Es importante dejar en claro que, si bien íbamos a hacer el Camino al Interior, a su vez no lo íbamos a hacer. El recorrido fue modificado un poco, y a su vez optamos por no parar en los lugares donde el recorrido inicial marcaba (Cascos de Estancia, Hoteles, Ranchos, etc) dado que nos significaban un gasto más que importante. Y nuestros recursos eran por demás escasos. Tampoco compramos los "pasaportes" que le sellan a uno cada vez que recorre un tramo del Camino. Había que recortar gastos.

Al mismo tiempo, decidimos el menú. Mucha agua, comidas livianas en el día, calientes en la noche. Y más agua. Fruta, jugos, fideos, etc. Variadito, sin dudas. Pero necesariamente equilibrado por donde se lo viera. Porque además de la comida propiamente dicha, jugabamos con el factor peso.

A su vez, y como no podía ser de otra forma, armamos un buen botiquín. Y empezamos a dividir las cosas en las 4 mochilas. Para ser justos, la repartida no resultó muy equitativa que digamos, pero bueno...todo no se puede! Por último, decidimos armar el itinerario del recorrido: iríamos siempre los 4 juntos, salvo en dos oportunidades. En una viajaríamos solo con otro compañero (en sus multiples combinaciones); y en otra oportunidad lo haríamos solo. Es decir que el viaje quedaba más o menos estructurado así: de los 7 días de caminata, 3 los haríamos todos juntos, 3 con un compañero diferente, y el restante solos.

La noche anterior a nuestra partida nos juntamos en lo de Seba. Terminamos de armar los bolsos, repartir la comida, y ultimar los pequeños detalles que íbamos dejando casi olvidados. Y después a dormir. Nos esperaba el Camino a la mañana siguiente.

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