V. De San Carlos a Pueblo Edén
Nos levantamos a eso de las 7 de la mañana, y desarmamos el campamento. En el parque no había nadie, pero habían rastros de que aquella noche había sido agitada: botellas por todos lados. Fuimos a la Comisaría, a saludar y sobre todo a decir que nos íbamos. Y arrancamos a caminar. Nuestro destino: Pueblo Edén.
Cruzamos todo San Carlos en busca de una Panadería, para poder desayunar, y nos detuvimos todos en la otra punta de la ciudad. Ahí desayunamos, y nos preparamos para nuestro día. Armamos el almuerzo que consistía en unos refuerzos y fruta de postre, y nos dividmos en equipos: Flo y yo por un lado, y Andrés y Seba por otro. Eran ya como las 9 de la mañana de un lunes, y la ciudad empezaba a tener bastante movimiento, así que partimos. Primero Florencia y yo, y una media hora después saldrían Andrés y Seba.
Un día precioso, y con mucho calor nos esperaba. Así que arrancamos la caminata. La mayor parte de este tramo era por la ruta, así que tuvimos bastante cuidado (sobre todo de no ser pisado por ningún auto!). Y acá empezamos a ver los primeros problemas de largas caminatas en la ruta: la falta de abastecimiento de agua! El calor, y sobre todo la caminata, no eran buenos amigos a la hora de reponer líquido. Y dejado ya San Carlos, se hacía difícil encontrar lugares donde poder cargar nuestras cantimploras.
Sobre el mediodía nos tiramos bajo un árbol al costado de la carretera a descanzar, y a comer algo. Sinceramente entre el cansancio y el calor, el almuerzo se hizo complicado. Pero igual sabíamos que era necesario reponer algunas energías. Por supuesto, y como no podía ser de otra forma, también encontramos otra forma de reponer energías: durmiendo! Ahh...nada como una buena siestita a la sombra de un árbol en el medio de la nada (literalmente hablando).
Cuando nos despertamos nos dimos cuenta de que el asunto de la comunicación por celular no servía de mucho: era imposible comunicarse con el otro equipo para ver en dónde andaban, y si tenían agua y esas cosas. Sobre todo -y esta era la parte crucial- debíamos avisarles que debían tomar un giro a la izquierda (que no lo teníamos ni en nuestros planes, ni en nuestros mapas!). Decidimos dejarlo a la suerte...y parece que funcionó :) Volvimos a empezar a caminar, y esta vez costaba mucho más. Es notoriamente más difícil parar y volver a arrancar la caminata, sobre todo después de una siestita. En vista de que nuestros celulares no funcionaban, decidimos emplear otro método de comunicación: en cada poste de la carretera íbamos dejando cartelítos al otro equipo.
Eran las 5 de la tarde (más o menos) cuando llegamos al camino que nos separaba de la ruta, y que nos llevaría a Pueblo Edén. Cargamos agua en una casa que había (y supongo que todavía está ahí) en la esquina, y volvímos a emprender el camino: está vez por un camino de balastro. No habíamos caminado unos 500 metros, cuando una camioneta que por ahí pasaba nos ofreció llevarnos. Y bueno...no pudimos decirle que no! Nos acercó bastante, pero no nos llevó hasta el pueblo.
Llegamos a Pueblo Edén a eso de las 6 y 30 de la tarde. Miramos un poco el lugar, y decidimos armar el campamento y pegarnos un baño en el río que por ahí pasaba. Fue lo mejor que podíamos haber hecho! Caía la noche y no teníamos señales ni de Andrés ni de Seba. Intentamos llamarlos a su celular, pero imposible. Entonces intentamos el método de la triangulación: llamamos a Gabriel en Montevideo para que los llamara a ellos, a ver si tenía mejor suerte. Negativo. Nos paramos en los pilares del puente que cruzaba el río a ver si desde una mayor altura podíamos ver a nuestros amigos. Tampoco tuvimos suerte. A eso de las 8 y algo (ya casi de la noche) aparecieron Andrés y Seba, traídos por una camioneta :)
Ellos -obviamente- declinaron el baño. Visitamos un poco el pueblo (pueblo que tiene 54 personas, una escuela, y dos almacenes) y volvimos a nuestro campamentito. Fue entrar a la carpa, y se largó a llover. Ahí quedaron nuestras esperanzas de poder comer algo caliente. Nos dedicamos a repartir lo que había sobrado de nuestros almuerzos, y después al sobre. No hay nada mejor que dormir con lluvia. Si lo habremos experimentado esa noche!





0 Comments:
Post a Comment
<< Home